viernes, 22 de mayo de 2020

Todo arde

megustaleer - Todo arde - Nuria Barrios FernándezHoy dejamos la reseña de la última novela de Nuria Barrios, si os decidís a leerla os animamos a que después dejéis vuestras impresiones y comentarios, eso sí, recordar no desvelar nada trascendental del libro para que otros lectores lo puedan disfrutar y descubrir.

¿Alcanza el amor para salvar una vida del desastre?Una novela hermosa, descarnada y conmovedora sobre la familia, la fina línea que separa la normalidad del desastre y el rastro de luz que deja siempre el amor.


Esta es la historia de dos hermanos. El pequeño se llama Lolo y tiene dieciséis años. Su hermana mayor, Lena, está enganchada al crack y a la heroína. Lleva un año fuera de casa y nadie conoce su paradero. Un día de agosto, Lolo la encuentra en el aeropuerto de Barajas, donde obtiene dinero con pequeños hurtos. Para convencerla de que vuelva a casa con él, decide acompañarla al poblado chabolista donde Lena compra la droga y parece que vive. Cuando llegan allí, cae la noche y Lolo se encuentra con una realidad aparentemente caótica e infernal. Lena le da esquinazo y él se ve de repente solo, perdido y en medio de una lucha de clanes. En el momento en que ella se entera de que la vida de Lolo corre peligro, sale en su busca. Por separado, cada hermano intenta encontrar al otro en una carrera contrarreloj.
¿Hasta dónde es capaz de llegar una yonqui por salvar a su hermano? ¿Dejará que lo maten si él pone en peligro su consumo? Y ¿hasta dónde es capaz de llegar Lolo para salvar a su hermana, que se hunde en el abismo? ¿Arriesgará su propia vida?
Todo arde habla de lo que significa la familia, de la fina línea que separa la normalidad del desastre y del rastro de luz que deja siempre el amor.


"Asomó el hocico y olisqueó el aire. Las oscuras aletas de su nariz se dilataron al sentir el humo de las pipas, su tenue olor amargo. Los fogonazos de los mecheros se alternaban con el crujido de las caladas y aquel sonido, el exhalar del fuego, el inhalar de los fumadores, se repetía rítmica, incesantemente, como si fuese la respiración febril del propio cuarto. Sin dejar de olfatear, el cachorro sacó la cabeza gris de entre los pliegues del saco de dormir. Aunque hacía calor, temblaba. La línea blanca que partía en vertical su frente descendía entre los pequeños ojos azules, se abría en torno a la trufa y caía alrededor de la boca".

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