"Resulta raro si se tiene que comenzar con una mentira. Pues bien: yo no
soy el niño más rico del mundo. Mis amigos me llaman así. En la
escuela. Pero apuesto a que hay muchos chicos más ricos que yo. En
América. O en Arabia. Estoy seguro. Pero, eso sí, soy el niño más rico
de Wattenheim. Aquí vivo con mi papá. Desde hace un año, tenemos una
nueva casa en el bosque al final de la aldea, completamente aislada. En
realidad, es demasiado grande para papá y para mí. Tiene nueve
habitaciones y tres baños".
Así comienza la historia de Jakob.Su padre es rico pero no tiene tiempo para su hijo. Jakob se
siente muy solo en la nueva casa grande y visita a su abuela con
regularidad. También Ayasha y su hijo visitan a la abuela. Tuvieron que
huir de su país y el nuevo hogar que se les ha asignado no es más que un
pequeño espacio en un gimnasio escolar.
Todo cambiará cuando, al regresar de una fiesta, Jakob y su padre se encuentran con la casa vacía. Los ladrones se lo llevaron todo. Esa noche, padre e hijo sólo tienen un balón de fútbol que los ladrones no se llevaron y una vieja tienda de campaña donde pasar la noche.
Todo cambiará cuando, al regresar de una fiesta, Jakob y su padre se encuentran con la casa vacía. Los ladrones se lo llevaron todo. Esa noche, padre e hijo sólo tienen un balón de fútbol que los ladrones no se llevaron y una vieja tienda de campaña donde pasar la noche.
Markus Orths con la ingenuidad y despreocupación del protagonista refleja la vida de un niño de ocho años, sus relaciones familiares, los amigos y el colegio, la aficción al fútbol,... junto a temas como la soledad, la inseguridad, la falta de dinero y de tiempo o la inmigración. Todo ello acompañado de las delicadas ilustraciones de Kertin Meyer que con tonalidades suaves reflejan algunos de los pasajes del libro.
Una lectura dirigida a lectores a partir de 7 años, y si es compartida mucho mejor.


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